Así son
Nuestras
Historias
Jorge Echeverri: Humanizando la auditoria.

¿Qué hace un auditor? Él hace una pausa y se lo piensa.


Describir la auditoria como el gran ojo que todo lo ve, todo lo revisa y todo lo fiscaliza es
fácil. Es el concepto que todos tenemos, el concepto que satanizamos; pero Jorge


Echeverri va más allá del imaginario generalizado:


La auditoría es mirar lo que otro hace y determinar si lo que el otro hace está al servicio de lo que la institución necesita; y si no es así, con el otro buscar la manera de mejorarlo, ese es el concepto que yo he buscado instalar en Confiar”.


Pero esta no es una visión momentánea, es la construcción de los 30 años que lleva en la cooperativa y en los que ha pasado por las áreas de crédito, cartera, caja, secretaría de operaciones, métodos y procesos tecnológicos y finalmente la auditoria.


“No necesité mucho para convencerme de venirme para Confiar. Yo sabía bien como era la cooperativa, bastó con saber eso y que era de Sofasa. En 1988 inicié estructurando los procesos de la cooperativa, dado mi conocimiento en Uconal y Coopdesarrollo. Yo estructuré y documenté el proceso de caja, ahorros y créditos, que para ese momento en particular no contaba con un apoyo tecnológico, era totalmente manual


Jorge Echeverri -químico frustrado, ingeniero en informática de profesión, y como herencia de sus padres cooperativista por vocación-, creció en Campo Amor, un barrio obrero, que se construyó al calor de las luchas sociales y los movimientos populares.


“En Campo Amor, en Guayabal, el movimiento popular se movía alrededor de las luchas sindicales y obreras, allí apoyaban el sindicato de Sofasa, íbamos con las señoras del barrio a hacerles de comer y ayudar, ahí conocí la cooperativa”.


Al preguntarle por lo que más le gusta de trabajar en Confiar él se extiende en una explicación sobre la importancia del cooperativismo en el modelo capitalista, la importancia de la UTOPÍA.


Lo que más me gusta de trabajar en Confiar es que se da a la comunidad y al cooperativismo y permanece fiel a eso. Me ha permitido crecer como persona y fortalecer la convicción que tengo del mundo desde que tengo 18 años, que me entregaron mis padres. Confiar nunca ha perdido el origen, siempre ha sido fiel al origen. También hemos sido fieles al sueño, y una de las partes de esa fidelidad al sueño es la sostenibilidad de Confiar, no solo como proyecto económico sino como proyecto social”.


Aunque le quedan cinco años para finalizar por ley su vida laboral; Jorge está convencido de que en el cooperativismo estará mucho más tiempo.

Para él nuestro gran abrazo solidario y los mejores deseos en sus 30 años en Confiar.